sábado, 23 de mayo de 2015

Mas vale una "mamada" a tiempo que cinco cajas de aspirinas en "receta XXI"

El otro día surgió una discusión de desayuno acerca de los financiadores y los proveedores de salud. No quedaba claro el concepto de quien pagaba a quien y quienes debían prestar la atención sanitaria.
Una vez aclarados los conceptos, donde aproveché para darle uso a mi reciente titulo de experto en gestión, la conversación derivó en una dirección insospechada. Uno de los miembros de dicha mesa me dijo que creía que una buena felación semanal a todos los pacientes crónicos pluripatologicos, independientemente de la edad que tuvieran, mejoraría su bienestar y su sensación subjetiva de salud.
Después de un rato pensándolo, ante tan extraña sugerencia, le dije que creía que sí, que probablemente todos se sentirían mejor, mas saludables, mas vigorosos, e incluso aunque “senso estricto” su salud no cambiara, la percepción que tendrían ellos de la misma, sí que mejoraría.
Al final me hizo una pregunta: Pero, ¿Crees que lo debería financiar el estado?. Le dije que rotundamente creía que no. De ahí pasamos a discutir sobre una serie de procesos o productos en sanidad, que son financiados totalmente por nuestra Seguridad Social pero que solo producen salud relativa o muy marginal.

En un mundo ideal, y digo ideal refiriéndome a un mundo en el que los políticos fueran honrados y los procesos limpios y transparentes, que preferiríais, ¿Abarcar mucho con el presupuesto? O abarcar menos pero a mas personas, o mas rápido, o con mayor calidad y destinar esos “excedentes” a otras partidas diferentes a la sanidad, como la parte social o la educación?